¿Me compensa ir a juicio?

La mediación o el arbitraje pueden abaratar la factura casi un 80%

En primera instancia, la resolución tarda de media 17 meses; dos si se hace a través de la mediación

Y es que recurrir a vías extrajudiciales para resolver conflictos puede llegar a suponer un ahorro para el bolsillo del 77%, según un informe del Parlamento Europeo. En el caso de España, el documento señala que entre las tasas judiciales, honorarios del abogado y procurador, el coste medio de ponerse en manos de la justicia en primera instancia se eleva a 8.500 euros.

La mediación, por su parte, baja hasta los 1.833 euros, según el citado estudio. En el Colegio de Abogados de Madrid, por ejemplo, la tarifa media es de 363 euros. Todo depende de si se factura por horas y de la cuantía, en caso de reclamación económica. En tiempo, el ahorro también es sustancial, de 17 meses por la saturación de los juzgados a casi dos.

En el caso del arbitraje, los costes son más elevados. Los precios de la Corte de Arbitraje de Madrid para reclamaciones de hasta 25.000 euros el coste se mueven en una horquilla de entre 2.150 y 4.150 euros (ver gráfico).

De este modo, cualquier disputa civil, comercial o laboral entre empresas, proveedores y clientes es susceptible de dirimirse bajo los mecanismos extrajudiciales. A saber:

Negociación

Las partes afectadas llegan a un acuerdo por ellas mismas, sin la intervención de nadie ajeno al conflicto.

Mediación

Interviene un tercero que ayuda, no propone, a los afectados a llegar a un acuerdo. Busca acercar posturas entre las partes. «Es adecuado para demandas de cuantías inferiores al gasto de un proceso judicial», afirma Pilar Galeote, subdirectora del Centro de Negociación y Mediación de IE Business School.

También es útil para divorcios, conflictos vecinales o herencias. «La parte emocional es clave», aclaran desde la empresa de seguros de protección jurídica que apuesta por la mediación para la resolución de sus conflictos, Das. «En un juicio», añaden, «uno gana y otro pierde, pero en una mediación es un win win, porque con el vecino te tienes que seguir viendo, con tu ex pareja, por los hijos, o con el proveedor para mantener la relación comercial». No no necesariamente tiene que ser un abogado el profesional. Puede ser un profesional con grado superior con un curso de especialización en mediación.

Conciliación

La mecánica es la misma que en la práctica anterior, pero el tercero propone un acuerdo.

Arbitraje

El tercero (árbitro) impone una solución (laudo) de obligado cumplimiento. La decisión tiene valor de sentencia y contra ella no cabe recurso, salvo en casos excepcionales. Este mecanismo suele darse en conflictos de mayor implicación jurídica y colectivos, como fue la resolución -gratuita- de la venta de las participaciones preferentes en Bankia y Novacaixagalicia.

«Las grandes empresas no son muy partidarias porque se lo juegan todo a una carta», comenta Ernesto Benito, socio responsable de Procesal de PwC Tax and Legal Services. También, añade, porque recientes sentencias del Tribunal Supremo han echado por tierra algunos laudos, como en la venta de swaps, un producto financiero sofisticado, donde eximían al banco o el de Iberia con sus pilotos. En este caso sí es un abogado el tercero.

Barreras

«Las empresas europeas tienen clientes en todo el mundo y necesitan un método de solución de controversias que sea más rápido y menos caro que la vía judicial tradicional. Por esta razón, las empresas deben reunirse detrás de la mediación y ver los beneficios económicos que puede proporcionar», señala el informe del Parlamento Europeo que coloca a España en el vagón de cola de los países que potencian estas vías.

A diferencia de lo que ocurre en otros países europeos, donde, por ejemplo, en caso de divorcio el abogado está obligado a informar a la pareja de la conveniencia de usar la mediación, en España los mecanismos extrajudiciales no terminan de despegar.

A los propios abogados no les interesa. Así lo reconocen fuentes del sector. «Un abogado factura en función de la complejidad del proceso y de la duración del mismo. No interesa una solución extrajudicial porque se produce en un tiempo bastante inferior que ir a los juzgados». admiten. No coincide con esta valoración el árbitro Ernesto Díaz-Bastien, que ve en la posibilidad de resolver las disputas de forma más rápida una ventaja para asumir más carga de trabajo. Ahora bien, «hay que hacer un esfuerzo para que los honorarios de estos servicios no sean muy altos», apostillan desde PwC.

Por otro lado, entre la ciudadanía e, incluso, entre los profesionales hay «desconocimiento». La ley de mediación se aprobó hace cuatro años pero «la Administración no le ha dado suficiente publicidad, se limitó a trasponer la directiva europea», critica Ana Palomeque, responsable del centro de mediación del Colegio de Abogados de Madrid, MediaICAM.

También «desconfianza», añade el árbitro Ernesto Díaz-Bastien. Desconfianza por la creencia de que sean «soluciones de paños calientes» y por dudas sobre la independencia de la tercera persona. «Hay recelo de poner el asunto en manos de alguien que no sea un funcionario».

Hay otro argumento más prosaico. Ante un conflicto de cierto grado o cuantía, el español tiende a no querer complicarse la vida.

Original: http://www.elmundo.es/economia/2016/02/26/56cf2ddbe2704e0b628b45c8.html

 

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