El «punto sin retorno» del libre albedrío

Algunos neurocientíficos buscan rehabilitar la
importancia del libre albedrío. De hecho, en
fecha reciente, científicos de la Universidad
Técnica y de la Universidad Médica Charité de Berlin
han conseguido poner en duda el determinismo
neuronal. Los investigadores se basaron en el famoso
experimento del fisiólogo Benjamin Libet (1916-2007),
quien en los años ochenta del siglo pasado analizó
la actividad cerebral de sus participantes mientras
tomaban sencillas decisiones motoras. Libet descu
brió que, en fracciones de segundo y antes de que los
individuos se hiciesen conscientes de su decisión, en el
cerebro acontecía el potencial de acción preparatorio
para llevar a cabo el movimiento. Muchos considera
ron el experimento como una demostración de que el
libre albedrío es solo una ilusión, pues son los proce
sos cerebrales los que nos controlan sin que seamos
conscientes de ello. Esta hipótesis continúa aún hoy
generando controversia entre los científicos.
En un experimento similar, el equipo de Berlín pi
dió a una serie de probandos que se sentaran frente a
un ordenador. La computadora leía su actividad cere
bral mediante electroencefalografía (EEG) a la vez que
trataba de engañarles en un juego. En este, los partici
pantes obtenían puntos cuando pulsaban con el pie un
pedal en el momento que aparecía una señal verde en
la pantalla. No obstante, en cuanto la máquina regis
traba el potencial preparatorio del participante, la se
ñal cambiaba durante un segundo a rojo. Si el indivi
duo pisaba el pedal en ese instante, perdía puntos.
¿Serían los probandos capaces de inhibir brevemente
su movimiento en esas condiciones?
En muchos casos, los individuos incluso eran capa
ces de interrumpir el movimiento cuando el ordenador
ya había captado el potencial preparatorio en la EEG.
«Los sujetos no se someten sin control a las ondas cere
brales tempranas. Ello demuestra que la libertad de las
decisiones volitivas humanas es en esencia menos limi
tada de lo que se pensaba», concluye John-Dylan
Haynes
, d
el Centro Bernstein de Neurociencia Compu
tacional de la Charité de Berlín, y autor del estudio.
Con todo, el descubrimiento principal de esta in
vestigación radica en la existencia de un «punto de no
retorno»: si el ordenador mostraba la señal inhibitoria
con una antelación inferior a 200 milisegundos antes
de las primeras contracciones musculares de los pro
bandos, estos ya no eran capaces de inhibir por com
pleto su movimiento.
PNAS
, vol. 113, págs. 1080-1085, 2016
Durante el experimento, la computadora leía
la actividad cerebral de los participantes mediante
electroencefalografía.
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